
Realmente, no le importaba a Herr Maurer nada de todo esto. No era especialmente consciente de su avidez por el desorden y pocas veces recordaba Herr Maurer su odio por el tiempo. Herr Maurer era un erudito en la distracción y, en aquella mañana de Año Nuevo, ni siquiera reparó en que seguía siendo Herr Maurer. El marcial compás de su reloj lo devolvió al decurso de los minutos. Fobia matinal. Tiempo inexorable. Herr Maurer ya empezaba a malhumorarse. Por su mente aleteó la molesta fecha. Año Nuevo. Decidió entonces Herr Maurer que se encontraba en realidad a veinticuatro de mayo. Aún más. Dispuso Herr Maurer que toda la semana sería veinticuatro de mayo e inmediatamente, todavía en pijama, así se lo hizo saber a su criada, Frau Herzig.
Era Herr Maurer un hombre de palabras cortas y frases breves. Dos oraciones le bastaron para que una servil Frau Herzig asintiera con sumisión. Se acostó de nuevo Herr Maurer, dejando a Frau Herzig que siguiera con sus quehaceres diarios. Era ahora primavera, y en esa época del año acostumbraba Herr Maurer a dormir hasta tarde.
Era Herr Maurer un hombre de palabras cortas y frases breves. Dos oraciones le bastaron para que una servil Frau Herzig asintiera con sumisión. Se acostó de nuevo Herr Maurer, dejando a Frau Herzig que siguiera con sus quehaceres diarios. Era ahora primavera, y en esa época del año acostumbraba Herr Maurer a dormir hasta tarde.
3 comentarios:
Jajajaja, ¡cuan excéntrico! ¡Me encanta! "Era ahora primavera, y en esa época del año acostumbraba Herr Maurer a dormir hasta tarde."
Te aplaudiría. Buena historia y perfecta redacción
La verdad es que es muy buena. Me "jarté" a reir. Me gusta este maurerismo! jajaja
Umm, no está mal... Me recuerda a Navokob (Humbert Humbert)...
Búscale a Herr Maurer un amor platónico de 16 años y ponle un nombre bonito...
Tendrás a tu maravilloso excéntrico...
Nos veremos mañana las caras con el Sr. Mallo
Besotes
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