
Mi querido Edward:
La luna se ha desplomado esta noche. Ya no hay estrellas ni firmamento. Ni siquiera hay oscuridad. No hay nada, pues ahora sé que su corazón no me ama...
Un poco de música... sí, algo de Tchaikovsky me acompañará esta noche. Los violines se llevarán todo el dolor con su música efímera y su mística perpetuidad. Queda un poco de oporto... ¿Te quedas? Quédate, Edward, beberemos vinos dulces y hablaremos del desamor. Mi vida sin mis amigos es un purgatorio. Quédate, Edward, y cantaremos romanzas y soñaremos despiertos. Vendrán Ludwig y Bri, y se vestirá el palacio de colores nuevos. Quédate, Edward, o moriré con la Aurora. Ayúdame a olvidarme de sus ojos eternos, de su rostro vedado y sus voces de incienso.
La luna se ha desplomado esta noche y tras ella cae, pesado, negro terciopelo. Y aunque no está, su presencia me perturba y me corrompe, un recuerdo denso que me ahoga y un susurro que grita:"¡Ámame!". Pero nadie responde. No hay palabras para mí.
La luna se ha desplomado esta noche, y con ella, yo desfallezco en un diván para dos.
La luna se ha desplomado esta noche. Ya no hay estrellas ni firmamento. Ni siquiera hay oscuridad. No hay nada, pues ahora sé que su corazón no me ama...
Un poco de música... sí, algo de Tchaikovsky me acompañará esta noche. Los violines se llevarán todo el dolor con su música efímera y su mística perpetuidad. Queda un poco de oporto... ¿Te quedas? Quédate, Edward, beberemos vinos dulces y hablaremos del desamor. Mi vida sin mis amigos es un purgatorio. Quédate, Edward, y cantaremos romanzas y soñaremos despiertos. Vendrán Ludwig y Bri, y se vestirá el palacio de colores nuevos. Quédate, Edward, o moriré con la Aurora. Ayúdame a olvidarme de sus ojos eternos, de su rostro vedado y sus voces de incienso.
La luna se ha desplomado esta noche y tras ella cae, pesado, negro terciopelo. Y aunque no está, su presencia me perturba y me corrompe, un recuerdo denso que me ahoga y un susurro que grita:"¡Ámame!". Pero nadie responde. No hay palabras para mí.
La luna se ha desplomado esta noche, y con ella, yo desfallezco en un diván para dos.




