jueves, 26 de marzo de 2009

Moscú

Aquella fue la primera vez que asistí a una representación del Lago de los Cisnes. El aire del teatro parecía vibrar. La expectación era incontenible. A mi lado, una mujer se abanicaba con impaciencia. Era mayor. Me resultaba interesante. El pelo blanco apenas dejaba ver un rostro que parecía de otro tiempo. Creo que no era de Moscú. Las mujeres moscovitas esconden un frío de estepa en la mirada. Ella no lo hacía.
No recuerdo exactamente cuándo el telón subió. Fue algo súbito. Grandioso. Ya no había tiempo para la sorpresa. La música llegaba y no se detenía. En el escenario, aparecían los plumajes. Los cisnes ascendían a los cielos. No había palabras. Incluso los gestos se antojaban comunes. Todo era música.
Aquella fue la primera vez que te vi.

viernes, 6 de marzo de 2009

La cafetería (II)

Dos hombres se han sentado a mi lado. Huelen a tabaco. Hablan mucho y muy alto. Me molestan. No me gusta que la gente hable tanto y tan alto. Sí. Hablan muy alto. Especialmente el que se sienta más cerca de mi. El otro tiene la voz más suave. Me molesta menos.

No sé en qué idioma hablan. No es inglés ni francés. Tampoco parece alemán. Y no, no es francés. ¿Ruso? No me suena a ruso. Quizás sea húngaro. Aunque, pensándolo bien, puede que sea alemán. No. No creo. Pero igual sí es alemán. No suena como el alemán, pero podría serlo. A lo mejor son bávaros. Sí. Puede ser que tengan mucho acento bávaro y por eso no lo reconozca. No. Imposible. Lo notaría si fueran bávaros. ¿Serán polacos? Lo dudo. Ahora que lo pienso, alguien me contó una vez que en Rumania había una comunidad de alemanes. Al parecer, mantienen su lengua. Igual vienen de allí. Su acento es raro. ¿Y si no es alemán? Juraría que es alemán.

Es raro. Me da la sensación de que les entiendo. De hecho, les estoy entendiendo. Pero se supone que yo no sé alemán. ¿Hablarán en inglés? ¡Ah! No. No hablan ni en alemán ni en inglés. Están hablando en castellano. Casi me olvido de que estoy medio sordo.