jueves, 26 de febrero de 2009

Ardería

Yo ardería en el silencio y en la ausencia,
tu ausencia sin tiempo y sin lugar.
Caería rendido a la palabra nocturna
de la boca ajena y la mirada inconstante.
Yo te acercaría lo lejano,
sin simas y sin cumbres.
Bebería poemas de manos y perfume,
en la luz efímera del beso equivocado.
Yo te traería la eternidad y la memoria,
la cúspide de lo imposible y las verdades nuevas.
Hallaría el término del cielo
para que contemplaras un horizonte derramado.
Yo estaría ya disuelto en ti
si en la lluvia de tu voz, amor, me amaras.

domingo, 15 de febrero de 2009

La charla

-Y es como si todo se escapara en la tarde. Es cuando creo que estoy verdaderamente enamorado, pero es absurdo.
-¿Por qué?
-Porque no hay a quien amar.
-Pero hay amor.
-Lo hay. Es como si fuera música. No hay nadie. Únicamente me desbordo. Y el horizonte se ahoga en el cielo.
-Hoy el mar coquetea con nosotros. Las espumas se rizan al vernos pasar.
-Sí.
-En algún momento te darás cuenta de que estás hablando sólo.
-¿No estás aquí?
-Hoy sólo soy el deseo que guardas.
-Dime, ¿no estás?
-No hay nadie. Tú lo dijiste. Murmuras lo que en mi boca te gustaría susurrar.
-Déjame creer. ¿Sabes? Dicen que en Rusia un hombre delira cuando compone. Sus obras derrumban los teatros. Vayamos a ver si es verdad.

Y ya no estaba.