jueves, 26 de marzo de 2009

Moscú

Aquella fue la primera vez que asistí a una representación del Lago de los Cisnes. El aire del teatro parecía vibrar. La expectación era incontenible. A mi lado, una mujer se abanicaba con impaciencia. Era mayor. Me resultaba interesante. El pelo blanco apenas dejaba ver un rostro que parecía de otro tiempo. Creo que no era de Moscú. Las mujeres moscovitas esconden un frío de estepa en la mirada. Ella no lo hacía.
No recuerdo exactamente cuándo el telón subió. Fue algo súbito. Grandioso. Ya no había tiempo para la sorpresa. La música llegaba y no se detenía. En el escenario, aparecían los plumajes. Los cisnes ascendían a los cielos. No había palabras. Incluso los gestos se antojaban comunes. Todo era música.
Aquella fue la primera vez que te vi.

5 comentarios:

Emmafalda3 dijo...

Me sobran las dos últimas frases que acabas de añadir. Por lo demás, es un texto efectista, a mi modesto entender. A partir de la tercera frase me decepcionó y la última, sin contar los añadidos, me emocionó y le dio un sentido nuevo. A la segunda lectura ha resultado delicioso, valgan las pabladas.
bsns

Ladherna dijo...

Hum... de haber sido más largo, hubiese sido perfecto.
Me gustó eso de "las mujeres moscovitas esconden un frío de estepa en la mirada"

Eduardo Amado y Brea dijo...

Sin enconarme en complicadísimos analisis, me limito a decir que me ha gustado.

Marqués de Leguineche dijo...

la dama era la princesa Dragomiroff???

Marqués de Leguineche dijo...

a ver si actualizas, reina mora!