Aquella fue la primera vez que asistí a una representación del Lago de los Cisnes. El aire del teatro parecía vibrar. La expectación era incontenible. A mi lado, una mujer se abanicaba con impaciencia. Era mayor. Me resultaba interesante. El pelo blanco apenas dejaba ver un rostro que parecía de otro tiempo. Creo que no era de Moscú. Las mujeres moscovitas esconden un frío de estepa en la mirada. Ella no lo hacía.
No recuerdo exactamente cuándo el telón subió. Fue algo súbito. Grandioso. Ya no había tiempo para la sorpresa. La música llegaba y no se detenía. En el escenario, aparecían los plumajes. Los cisnes ascendían a los cielos. No había palabras. Incluso los gestos se antojaban comunes. Todo era música.
Aquella fue la primera vez que te vi.
jueves, 26 de marzo de 2009
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5 comentarios:
Me sobran las dos últimas frases que acabas de añadir. Por lo demás, es un texto efectista, a mi modesto entender. A partir de la tercera frase me decepcionó y la última, sin contar los añadidos, me emocionó y le dio un sentido nuevo. A la segunda lectura ha resultado delicioso, valgan las pabladas.
bsns
Hum... de haber sido más largo, hubiese sido perfecto.
Me gustó eso de "las mujeres moscovitas esconden un frío de estepa en la mirada"
Sin enconarme en complicadísimos analisis, me limito a decir que me ha gustado.
la dama era la princesa Dragomiroff???
a ver si actualizas, reina mora!
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