Yo ardería en el silencio y en la ausencia,
tu ausencia sin tiempo y sin lugar.
Caería rendido a la palabra nocturna
de la boca ajena y la mirada inconstante.
Yo te acercaría lo lejano,
sin simas y sin cumbres.
Bebería poemas de manos y perfume,
en la luz efímera del beso equivocado.
Yo te traería la eternidad y la memoria,
la cúspide de lo imposible y las verdades nuevas.
Hallaría el término del cielo
para que contemplaras un horizonte derramado.
Yo estaría ya disuelto en ti
si en la lluvia de tu voz, amor, me amaras.
jueves, 26 de febrero de 2009
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1 comentario:
Me gusta más "versificado". Me lo explicas mañana? Aparte de la interpretación que le pueda dar yo, me gustaría conocer la tuya... Es la ventaja de conocer al autor, ¿tertulia del Gijón?
un besito
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