
Y pensar en ti es como una llovizna mustia y pegajosa que me asfixia, que me ahoga...
No puedo evitar disolverme en el agua que sollozas ni tratar de imaginarte más añil.
Me desvanezco y a veces no recuerdo que mi amor solía dormir cuando la primavera se iba y las poesías canturreaban entre las violetas. Ahora siempre estoy despierto y el jardín se marchita poco a poco. Sólo quedan las cenizas blancas de los últimos pétalos. Lejos, se adivina una canción infantil y una risa sin dueño.
Y pensar en ti es como morir por partes.
Un silencio espeso y gris anuncia que se acabó...
No puedo evitar disolverme en el agua que sollozas ni tratar de imaginarte más añil.
Me desvanezco y a veces no recuerdo que mi amor solía dormir cuando la primavera se iba y las poesías canturreaban entre las violetas. Ahora siempre estoy despierto y el jardín se marchita poco a poco. Sólo quedan las cenizas blancas de los últimos pétalos. Lejos, se adivina una canción infantil y una risa sin dueño.
Y pensar en ti es como morir por partes.
Un silencio espeso y gris anuncia que se acabó...
3 comentarios:
Que post mas precioso... Me encanta como escribes ya lo sabes ^^
Hermoso artículo, amigo mio eres un verdadero artísta.
Me encanta el primer parrafo...
Aún así, no cuaja con mi ideal amatorio, me van las cosas más alegres...
Desde mi, repito humilde, punto de vista del continente, deliciosamente empalagoso, me gusta.
Desde del punto de vista del contenido, sólo me interesa su veracidad, sobre la cual ya te interrogaré... si, ya sé que la curiosidad mata al gato. Pero no lo puedo evitar.
Nos vemos mañana Pablol.
Un besin
Publicar un comentario